Indira Huilca
Y es que desde el día 1 de la “sucesión constitucional”, no se quiso reconocer lo más elemental: que la gente tiene razones de sobra para protestar, desde la caída de Pedro Castillo, la permanencia de un Congreso repudiado y la negativa a convocar elecciones generales, hasta la absurda muerte de 25 personas, entre ellas dos escolares. La salida estaba en la mesa y fue menospreciada.
