Julio Schiappa
La "toma de Lima" de Sánchez no es un asalto: es una invitación a un proyecto que une progreso económico, república democrática y equidad social. Si logra proyectar que su gobierno traerá más dinero al bolsillo y menos delincuentes a la calle, el antivoto se disolverá en las clases medias y populares.Los 10,7 millones de peruanos que no se sienten representados por nadie están esperando una razón para creer.
