El 29 de marzo del año 2012, el presidente Ollanta Humala colocó simbólicamente en Quillabamba el tubo que significaba el inicio a las obras del ducto que transportaría el gas a Cusco, Puno, Arequipa, Tacna y Moquegua.
El Gasoducto Surandino, importante promesa de campaña del actual presidente, veía en este símbolo un “primer paso”. El sur se sentía esperanzado.
