En la reciente celebración de la Cumbre de las Américas realizada en Panamá, el presidente de Haití fue recibido izándosele la bandera de Canadá – no de su país – y cuando le correspondió agradecer la bienvenida el micrófono no tenía audio.
Increíble – y cómico (para no decir patético) al mismo tiempo – que siendo Panamá vecino de Haití, se hayan cometido tan incomprensibles errores.
El caso de Gerald Oropeza, narcotraficante presunto de confirmada filiación aprista y de familia aprista, de padre ajusticiado por un sicario, íntimamente asociado a Facundo Chinguel, abogado de la familia, hoy en prisión por haber festinado indultos a favor de narcotraficantes durante el gobierno de Alán García, está remeciendo al partido de la estrella. El caso Oropeza indica múltiples conexiones con apristas. Cabe, por lo tanto, preguntarse sobre los nexos entre ese partido y el narcotráfico.