No entiendo, casi estoy escuchando la voz de Javier, si pudiera realmente oir que un partido político quiere imponer a otros con quién no pueden aliarse y su jefe político negar autocríticas en nombre de que todavía hay más pecados de los cuales arrepentirse.
¿Qué es esto? Tenemos una tremenda encrucijada electoral por delante, no tenemos candidato, programa consensuado y apenas si estamos forjando una base unitaria, y seguimos discutiendo sobre Yehude, como si fuera el diablo. ¿Hemos perdido el sentido de orientación o estamos compitiendo para sacarnos espacio?