Sobrio y elegante como de costumbre, el sociólogo Fernando Henrique Cardoso, que presidió Brasil de 1995 a 2002, principal referencia del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña –el PSDB–, es claro y objetivo: no hay ninguna justificación para que se presente, en el Congreso, un pedido de impeachment, o sea, que se abra un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff con el objetivo de destituirla.