El escándalo de corrupción que envuelve a la estatal petrolera brasilera Petrobras amenaza con convertirse en una crisis política que puede llegar a afectar la estabilidad del régimen democrático brasilero. En efecto, el pasado domingo cientos de miles de personas han marchado por las calles de las principales brasileras con demandas centradas en el reclamo de mano dura contra la corrupción pero también con la participación de sectores que reclaman que se vaya la recién reelecta Presidenta Dilma Rousseff, que se vaya el PT, e incluso que intervengan los militares.