El debate entre la supremacía de la empresa pública y la empresa privada ha sido una constante en la teoría económica desde el auge del capitalismo y la expansión de los modelos estatales en el siglo XX. La discusión, a menudo ideológica, ha girado en torno a la eficiencia, rentabilidad y capacidad de innovación de cada modelo empresarial. Sin embargo, en un mundo globalizado, tecnológicamente avanzado y marcado por desafíos como el cambio climático, la desigualdad social y las crisis económicas, es necesario preguntarse si este debate sigue siendo relevante en el siglo XXI.