Los 1626 kilómetros de frontera y 1367 kilómetros de frontera fluvial en la Amazonia, representa un reto para la seguridad y soberanía de Colombia y Perú. Mas aun en la actual coyuntura que impulsan los gobiernos de Trump, Fujimori y De la Espriella. Esta enorme despensa minero-agrícola ilegales, además de ruta fluvial, facilita el tránsito de la cocaína y el oro por el río Amazonas, la ciudad de Manaos y el puerto de Belem do Para, con destino a las costas de África Occidental y Europa.
