Hace pocas semanas recibimos un texto de Manolo Monereo, analista político que participó presencialmente en la política peruana entre los años 2005 y el 2011 quien uso una metáfora de un espacio teatral para hacernos entender como funcional el sistema político peruano. La clase política serían los actores políticos solo aparentes por detrás y adelante las caras, los dioses que advierten y dirigen. El público sería el pueblo que hace de espectador interesados de una tragicomedia que tiene principio, pero nunca fin.