Si bien es necesario expresar nuestra indignación ante el horror por la masacre producida por seis ataques terroristas simultáneos cometidos el viernes 13 en la ciudad francesa de Paris, en la que fallecieron 129 personas, uno no puede quedarse en el plano fácil de las emociones. Más bien debemos redoblar nuestro sentido crítico y buscar explicaciones ante esta tragedia que afecta tanto a Francia como al mundo.
