Aún entre los que impulsamos durante muchos años los ajustes (o cambios) al modelo económico estamos preocupados. Por una parte, tenemos a la candidata que lideró recientemente acciones que desestabilizaron el orden democrático, que tiene una acusación seria de la Fiscalía y que en lo económico insiste en la misma fórmula del pasado. Del otro lado, un candidato que plantea un nuevo orden a favor de las regiones marginadas y los pobres, pero con antecedentes y capacidades desconocidas y que aún mantiene un discurso poco incluyente, una agenda limitada y poco concertadora.




