La asunción del nuevo Gobierno, ha configurado un nuevo escenario en materia de conflictividad social que le ha dado un poco de aire aun cuando el número de los conflictos sociales han ido en aumento.
Aunque la gestión Vizcarra no ha creado la expectativa de otros gobiernos de transición, ha generado que la polarización social y política que iba en alza, por lo menos se reblandezca. Su alianza con el fujimorismo le ha allanado el camino en esta materia. El fujimorismo se ha retirado de los conflictos sociales, de los que era abanderado en el Gobierno de PPK.

