Repudio a la agresión militar contra Venezuela

Por: 

Editorial

El colectivo Otra Mirada expresa su repudio a la agresión militar de carácter imperialista de los Estados Unidos contra la hermana república de Venezuela, que ha resultado en el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, su presentación ante un juez extranjero con cargos que no han sido revisados por fiscal de instancia internacional alguna.

Esta acción lleva a un nuevo momento la agresión estadounidense contra los países y pueblos de América Latina y el mundo. Toda la arquitectura jurídica internacional, producto de la victoria aliada contra el nazi fascismo en la segunda guerra mundial se ha venido abajo: los principios del derecho internacional, los derechos humanos, la Carta de las Naciones Unidas, son hoy un conjunto de papeles mojados en tinta, sin ningún valor para la relación entre estados, naciones y pueblos. Se ha impuesto la ley del más fuerte y no parece haber en el horizonte quien defienda los principios democráticos.

Es muy importante recordar que cualquier democracia se construye sobre la base de la soberanía del país en cuestión. Si reclamamos democracia, como lo hemos venido haciendo con Venezuela en la última década, y a la vez le arrebatan su soberanía, se está cayendo en una actitud hipócrita que solo puede terminar en la peor de las dictaduras.

Es más, las reiteradas afirmaciones de Trump, de que el gobierno de los Estados Unidos administraría Venezuela o se haría cargo del gobierno de Venezuela, son inaceptables a estas alturas del siglo XXI, después de más de doscientas años de nuestras independencias de España. Esto configura una regresión en toda la línea, llevando a Venezuela a una situación abiertamente colonial en la que cualquier cosa es posible. Los pueblos de América, en la tradición de Bolívar, Túpac Amaru, San Martín y Martí no pueden sino rebelarse frente a semejante propósito.

Asimismo, no podemos dejar de señalar, ya que el propio Trump lo ha dicho, el robo descarado que plantea el gobierno de los Estados Unidos del petróleo venezolano, como objetivo central de su invasión. Esta es una señal de alarma de lo que puede pasar con los recursos naturales del resto de América Latina, si es que nuestros países no le hacen caso al imperio del norte.

Hay necesidad, hoy más que nunca, de luchar por una salida democrática a la crisis venezolana, pero hecha por los propios venezolanos. Pero esto, no sólo para defender a Venezuela, sino al conjunto de América Latina de la renovada voracidad del gobierno de los Estados Unidos por los recursos naturales de la región y por las condiciones cada vez más difíciles en las que pone nuestras posibilidades de desarrollo.

Por último, reafirmamos el carácter de zona de paz de nuestra América, que no sea en este lugar del planeta en el que el poderoso de turno, con cualquier pretexto, inicia un incendio planetario. 

Hoy más que nunca los demócratas de todos los colores debemos estar muy unidos en defensa de la convivencia democrática y civilizada.

Lima, 6 de enero de 2026