Perú, atrapado por la "maldición" de las materias primas

Por: 

Alejandro Narváez Liceras (*)

Para un país, contar con abundantes recursos naturales para explotar, no siempre es una bendición. En algunos casos puede ser incluso lo contrario, es decir, una maldición, conocida como la paradoja de la abundancia. Quiere decir, que las naciones ricas en materias primas como los minerales, el petróleo, el gas natural, la tierra, etc. son menos desarrolladas, que aquellos países que tienen escasez de estos recursos. Los países que dependen de la exportación de sus materias primas son muy vulnerables a los shocks externos que condicionan su actividad económica. 

Esta semana arranca Perumin 2023, es un buen pretexto para analizar, al menos escuetamente, lo que representa la minería para los peruanos.

Un país bendecido

Efectivamente, el Perú es un país bendecido por sus extraordinarios y abundantes recursos naturales, por ejemplo, la minería. Ojo a estos datos. Según el último Informe de los Servicios Geológicos de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) publicado en enero de 2023, Perú se ubica en segundo lugar en la producción de cobre y zinc a nivel mundial, tercero en la producción de plata y cuarto en estaño y molibdeno. En Latinoamérica en el primer lugar en zinc y estaño, segundo en cobre, oro, plata y plomo.

En reservas mineras ocupaba el primer puesto en plata, tercero en cobre y molibdeno, cuarto en zinc y quinto en oro y plomo. En Latinoamérica, es líder en oro, plata, zinc y molibdeno, segundo en cobre y plomo y tercero en estaño. Sin embargo, como veremos luego, esta abundante riqueza natural pareciera que se ha convertido en una “maldición” para su desarrollo. 

La economía peruana depende principalmente de la exportación de sus materias primas, y sobre todo de las mineras. De acuerdo al Anuario Minero 2022 del MINEM publicado en junio de 2023, del valor total de las exportaciones nacionales de los últimos cinco años (2018 -2022), el 61.06% en promedio anual, corresponde a los productos mineros (metálicos y no metálicos). Por lo tanto, de acuerdo con la UNCTAD el Perú está catalogado como un país sobre dependiente de la exportación de sus productos básicos o materias primas. 

La paradoja: un país bendecido, pero lleno de hambrientos

El Informe del Banco Mundial sobre pobreza y equidad en el Perú (abril 2023), revela que siete de cada 10 peruanos son pobres o vulnerables de caer en la pobreza. Advierte que el 60% de hogares peruanos carece de uno o más servicios básicos esenciales como agua potable, saneamiento, electricidad e internet. El acceso también es un problema en los servicios públicos. Por ejemplo, solo el 36% de colegios en todo el país, tanto privados como públicos, tienen electricidad, agua y desagüe.

Según las cifras oficiales del INEI al cierre de 2022, cerca de un tercio de la población peruana (27.5%) vivía en situación de pobreza monetaria. Otro dato de la misma fuente señala que el 32.3% de peruanos se encontraba en situación de vulnerabilidad, es decir, con un alto riesgo de caer por debajo de la línea de pobreza. Actualmente, el valor de una canasta básica de consumo por persona en Perú está en 415 soles mensuales, por tanto, quienes tienen ingresos menores a este monto son considerados pobres o pobres extremos. 

En materia de desigualdad, el “Informe sobre la Desigualdad Global 2022” presentado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (WIL, por sus siglas en inglés) y analizado por Latinometrics, es lapidario. Perú es el cuarto país más desigual del mundo.  Por otro lado, según el índice Gini, usado por el INEI, los ingresos de la población clasificada en el decil 1 (de menores ingresos) se redujeron en el 2022 en 1.1% respecto a 2021, en cambio los ingresos del decil 10 (de mayores ingresos) aumentaron en 2.8% en el mismo periodo.

Entre tanto, el hambre en el Perú está en su punto más alto, como jamás se había visto antes y muy por encima del resto de países de América Latina. El informe global de crisis alimentaria (FAO, 2022), revela que 16 millones 600 mil peruanos (cerca del 50% de la población total) están en situación de inseguridad alimentaria, es decir, personas que no consumen sus tres comidas al día o que, simplemente, no se alimentan todos los días. En 2021 había 15 millones de personas en esa misma condición. Lamentablemente, por la desidia de las autoridades peruanas, el último Informe de la FAO 2023, no recoge datos de Perú. No obstante, creemos que las cifras de 2022 han aumentado, por los efectos de la crisis que vive el país en los últimos años.  

Estos números revelan el rotundo fracaso de la lucha contra la pobreza, la desigualad y el hambre. Son desoladoras y desafiantes, y pueden aumentar cuando vemos intactas las causas que las han generado. Lo peor de todo esto, es que no se trata de un problema nuevo. Ya lo era antes de la crisis de 2008. Y lo es ahora, agravada por los efectos de la pandemia de 2020.

Ejemplos a tener en cuenta

En el mundo hay un selecto club de países (Arabia Saudita, Kuwait, Australia, Noruega, entre otros) que tiene los llamados fondos soberanos creados por el exceso de sus ahorros fruto de la explotación de sus materias primas o el superávit en su balanza comercial. Por ejemplo, el Fondo Global de Pensiones de Noruega encargado de gestionar los ingresos petroleros del gobierno, ha logrado acumular en torno a 1,3 billones de dólares desde su fundación en 1989. Una enorme fortuna para un país de poco más de cinco millones de habitantes. Si se divide el capital de este fondo entre toda su población, el resultado sería un ahorro de cerca de 250,000 dólares por cada ciudadano. Es decir, este país ha sido capaz de eludir con sabiduría la llamada “maldición” de las materias primas. Es un ejemplo positivo de cómo aprovechar la abundancia de los recursos naturales y desarrollar el país.

China es otro ejemplo, pero con rasgos distintos. Este país tiene varios fondos soberanos creados y gestionados por el Estado. Los más grandes son: China Investment Corporation y SAFE Investiment Company, creado en el 2007 con 200 mil millones de dólares, que hoy gestiona 1,4 billones de dólares. Ambos han sido esenciales en la gestión y la diversificación de las vastas reservas chinas derivadas de su superávit comercial. Hay otro fondo el National Council for Social Security Fund of The People’s Republic of China creado para complementar y asegurar las futuras pensiones de los chinos, anticipándose a los cambios demográficos del país. También está el Silk Road Fund (fondo de la ruta de la seda) creado en 2014 para financiar proyectos relacionados con el programa y mejorar la relación con los países que se acojan a la iniciativa.  Estas son parte de las estrategias chinas para asegurar el futuro de su gente.

La pregunta es ¿Cómo lo hacen? El caso chino, es un modelo único basado en el trabajo, el ahorro y la inversión. Se debe, asimismo, a la buena gobernanza de sus instituciones públicas mediante una gestión eficiente de sus recursos y de su superávit comercial. No existe en el mundo nada parecido al éxito chino que no esté basado en el petróleo o los minerales. Podríamos decir que la “materia prima” en China es y fue su capital humano, su gente.  Aunque esto puede confundirse con la idea de país superpoblado.  Nada de eso. India es el país es más poblado que China, sin embargo, no ha logrado ni remotamente acercase al éxito del gigante asiático. Entonces, podríamos decir que el éxito chino es, mérito de su gente y sus gobernantes que tiene sentido de futuro que construyen un país entre todos y para todos.

Conclusión

Las dos experiencias mostradas (países que siguen una estrategia para maximizar los beneficios sociales de sus riquezas naturales y otra basada principalmente, en el capital humano y la buena gobernanza) son ejemplos positivos para construir un Perú socialmente cohesionado y romper la “maldición” de la abundancia.
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(*) Es profesor principal de Economía Financiera en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y director del Instituto Internacional de Economía y Empresa.