Santiago Mariani
Ese intento de encuadrar al adversario bajo el término de “comunista”, o enemigo del capitalismo, enmascara bajo una falsa corrección política el calificativo de “terruco”. La maniobra persigue probablemente el objetivo, también vetusto, de impugnar de raíz a una de las alternativas que ha colado en la segunda vuelta de las elecciones más fragmentadas que haya conocido la precaria democracia peruana.