Nadine recién se da cuenta

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Por: 

Carlos Bedoya

Nadine Heredia ya es consciente del tremendo lio en el que está metida. Y está desesperada, asustada. Se le nota. Su largo mensaje en Facebook más que un descargo parece una súplica, un ruego a que por favor entendamos que con ella se está cometiendo en realidad una injusticia. Como si un mensaje en redes sociales pueda pellizcar un poquito la tremenda masa crítica que se ha construido en torno a la idea de que es una corrupta.

Y además de que es bien difícil victimizarse cuando se tiene la imagen de una María Antonieta peruana. Más difícil aún le será librarse de la guillotina política que le tienen preparada los que mandan en el Perú.

Muy tarde se ha dado cuenta del costo que implica traicionar a millones de familias; de abandonar la mayor fuerza que tenía ella y su marido: la calle. Esa misma calle que hizo aparecer a Ollanta en el 2007, 2008 y 2009 en la encuesta de los más poderosos del Perú sin haber llegado a la presidencia ni ocupar cargo público alguno. Claramente expresaba en ese momento el poder de la movilización social. Pero esos dos creyeron que se hicieron un lugar en la política por ser ellos nada más, y olvidaron que representaban una emergencia electoral de masas.

Por eso es que cuando en su reciente mensaje Nadine dice: “En el año 2006, se inició una guerra sin cuartel contra el nacionalismo, cuando ya habíamos “osado” desplazar del poder a los políticos tradicionales…”, olvida de que ese desplazamiento del que habla y la posterior victoria sobre los procesos judiciales y sobre toda la ofensiva mediática hasta llegar al poder, fue posible porque tenían un enganche con la gente. Porque lideraban una mayoría nacional-popular. Y ese nexo fue precisamente lo que destrozaron apenas entraron al gobierno. Se quedaron solos, sin base. Esa es la mayor diferencia con la actual coyuntura.

Pero más triste aún, es que Nadine diga en el mismo comunicado: “Yo no creo que estos sean días buenos para la democracia. Si no hay libertad de expresión es terrible, pero cuando hay concentración, ¿no es igual de terrible?...” como si en la Gran Transformación que llevó a Gana Perú a la segunda vuelta (que ella y Ollanta agarraron de papel higiénico al entrar a Palacio) no se hubiese planteado tajantemente la democratización de los medios de comunicación.

Nadine, que dice saber comunicaciones, no aconsejó ni su marido, ni pidió a su partido “ya en el gobierno”, que se juegue en el Congreso y cuanta cancha se podía, por una reforma que ponga fin al manejo de los medios por unos pocos.

No sabe hacer política, y eso la ha llevado junto a su marido a un nivel de aislamiento muy peligroso. ¡Nadine, los poderosos nunca te iban a aceptar en su club, y ahora recién te das cuenta!

 

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