El intelectual-político

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Por: 

Antonio Zapata

La pobreza de ideas es una característica saltante de estas elecciones. Faltan visiones de país y sobran recetas técnicas. Salvo excepciones como Mendoza y Barnechea, el resto asume la campaña como un debate entre experiencia o renovación, pero para hacer lo mismo. Por ello, algunos analistas han destacado la ausencia de planteamientos de fondo como la clave de nuestros días. Entre otros se halla un artículo del sociólogo Osmar Gonzales en Otra Mirada titulado “Qué nos pasó”. Voy a revisar su argumento y conclusiones.
 
De acuerdo a Gonzales, hubo tiempos mejores en la política peruana. Cuando menos desde los años 1920 se habría producido una fuerte conexión entre pensamiento y política. La reflexión sobre el Perú era un requisito de una carrera política exitosa. Haya y Mariátegui habrían establecido una norma que se proyectó en el tiempo. No obstante las dictaduras, las ideas fueron un campo crucial y las diferencias entre aprismo, comunismo y socialcristianismo se saldaron en las calles y en intensos debates sobre filosofía y concepciones de la vida. Esta fue una época ideal.
 
En el argumento de Osmar, este paradigma logró proyectarse hasta finales de los 1970, durante los ochenta atravesó gruesas dificultades y habría sido desaparecido por Alberto Fujimori durante los 1990. Desde ese momento hasta hoy predomina otro modelo: “despolitizado, iletrado y darwinianamente competitivo”. Dentro de este segundo modelo que nos acompaña hasta hoy, ha surgido un nuevo tipo de campaña electoral, asumida como un juego de máscaras, percibida como falsa y carente de interés por ciudadanos mayormente apáticos. 
 
El diagnóstico me parece claro y muy bien dicho. Solo que no hay ninguna autocrítica que realizar al modelo del intelectual-político. Es decir, si este paradigma que conocimos en los setenta, y que venía de atrás, hubiera sido tan bien armado, por qué se habría derrumbado como castillo de naipes. Qué factores estuvieron detrás de su agotamiento. ¿Alguno interno? Mi sospecha es que allí se halla la conexión con los tiempos actuales y una posible llave para tender el puente con las juventudes de hoy. 
 
El intelectual-político que conocí era solemne, sabelotodo y, sobre todo, consciente de que ese saber lo colocaba por encima del común. La competencia política era entre letrados que hablaban desde una considerable altura. Algunos a favor y otros en contra de los realmente marginados –los indios– precisamente excluidos de la cultura letrada. Además, ese intelectual-político era estructuralista, creía en los movimientos de fuerzas poderosas, extrañas a la vida cotidiana. Los grandes habían descubierto lo oculto: Freud el inconsciente, Marx la infraestructura económica. Atrás y como rezago quedaba la voluntad humana.
 
Por ello el modelo fracasó, se debía a los sistemas y no a la gente. Cuando se produjo el desborde popular y la guerra senderista, precisamente en los 1980, como bien ubica Gonzales, se produjo la rápida decadencia de ese paradigma. Careció de representatividad en condiciones de multitudes nuevas, que en medio de severas crisis y odiosas barreras estaban buscando y encontrando un puesto en la modernidad. Por ello, Fujimori lo borró de un plumazo, si hubiera sido sólido hubiera ofrecido cierta resistencia. El intelectual-político estaba carcomido por sus propias debilidades.
 
De ahí se desprende que las condiciones actuales son un desastre, pero solo parcial. Se encuentran elementos que superan las debilidades del modelo intelectual-político y que permiten apuestas a futuro. Por ejemplo, los líderes jóvenes actuales hablan al corazón antes de atiborrarse de cifras y estructuras sociales. Asimismo, creen en la decisión y no son tan dogmáticos como nosotros, que fuimos devotos de las narrativas totalizadoras. 
 
Mientras que Osmar acaba sugiriendo que el tiempo pasado fue mejor, pienso que es inútil quejarse y mejor es apoyar lo nuevo, porque si se piensa en las debilidades de ayer, aparecen las fortalezas de hoy.

Publicado en el Diario La Repùblica, 17 de febrero 2016

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