Nicolás Lynch
Nos acercamos a la segunda vuelta en un mar de incertidumbre, no tanto por los números que parecen claros, sin por la actitud de los que niegan los resultados. Existe la amenaza, no sólo de un fraude en la segunda vuelta, por esa eterna perdedora que es Keiko Fujimori –sería la cuarta vez que pierde en una segunda vuelta– sino también de un giro autoritario que puede tomar diversas formas
