Como ironía del destino, a menos de un mes para la elección presidencial del 3 de noviembre, Donald Trump, su esposa Melania y varios miembros de su entorno más cercano en la Casa Blanca fueron diagnosticados el 2 de octubre con covid-19. Su traslado en helicóptero al hospital Walter Reed –distante apenas a 13 kilómetros– por presentar fiebre y falta de oxígeno, desmoronaron de un sablazo su soberbia y su subestimación de la pandemia.







