No es posible encarar 2021, en medio de la mayor crisis de los últimos 100 años, con unos presupuestos cuyos supuestos son falaces. Los efectos de la crisis son devastadores. Ni siquiera somos capaces de calcular con exactitud las cifras del impacto de esta crisis. Se ha destinado el 20% del Producto Bruto Interno (PBI) para contener los efectos del virus y somos uno de los peores del mundo. No es un problema de peruanos, es un problema de organización y dirección de quienes están al frente del país.
