La operación militar en Venezuela, el petróleo y el dólar (Parte I)
Félix Jiménez (*)
En noviembre del año pasado (2025) la administración del presidente Trump publicó el documento titulado National Security Strategy of the United States of America. Es una hoja de ruta para asegurar que «Estados Unidos siga siendo la nación más grande y exitosa de la historia de la humanidad». Entre sus principios básicos se mencionan: el interés nacional y la primacía del estado-nación; predisposición al no-intervencionismo, aclarando que «la adhesión rígida al no intervencionismo es imposible»; el uso de la fuerza para lograr la paz; y, protección de la soberanía nacional, concebida como rechazo al globalismo y a las interferencias externas.

Por otro lado, luego de señalar que la seguridad y fortaleza de la economía es fundamental para la seguridad nacional, se plantea como acciones prioritarias: a) reindustrializar la economía utilizando aranceles y nuevas tecnologías para promover la producción industrial generalizada de tal forma que «nunca más dependa de ningún adversario, presente o potencial, para productos o componentes críticos»; b) «reactivar y fortalecer la base industrial de defensa»; c) reequilibrar las relaciones comerciales para reducir los déficits; d) ampliar el acceso a minerales y materiales críticos; e) «restaurar el dominio energético (petróleo, gas, carbón y energía nuclear) y repatriar los componentes energéticos clave»; y, f) «preservar y fortalecer el dominio del sector financiero estadounidense», concebido como un sector pilar de la influencia estadounidense porque «brinda a los responsables políticos un importante poder de negociación y herramientas para impulsar las prioridades de seguridad nacional».
La intervención militar en Venezuela es claramente parte de la aplicación de esta Estrategia Nacional que, además, ubica a América Latina en el centro de su política hemisférica, proponiendo explícitamente restaurar el predominio estadounidense en nuestra región y declarando como prioridades frenar la migración, combatir el narcotráfico y contener la influencia de China y Rusia. En el texto se dice: «haremos valer y aplicaremos un "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe. (…). Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio. Este "Corolario Trump" de la Doctrina Monroe es una restauración (…) del poder y las prioridades estadounidenses, coherente con los intereses de seguridad de Estados Unidos».
Control del Petróleo venezolano: aplicación del Corolario Trump-Monroe
Cerca de un mes después de publicado el documento de Estrategia Nacional, el 3 de enero pasado, el gobierno de Trump perpetró un ataque militar contra Venezuela, capturando a su presidente Nicolás Maduro y enviándolo a Nueva York para ser juzgado por liderar la supuesta organización de narcotráfico denominada Cartel de los Soles. Unos días después de su captura, el Departamento de Justicia estadounidense eliminó esta imputación señalando que el Cartel de los Soles no era una organización criminal, sino un sistema de clientelismo. Pero, no hubo rectificación de la acusación por parte del presidente Trump.
Lo que quedó en claro es que el objetivo de la operación militar en Venezuela fue tomar el control de su industria petrolera. Trump afirmó que el petróleo era de su país y que el gobierno venezolano se lo había robado o arrebatado. En la práctica, con esta operación militar se dio inicio a la aplicación del Corolario Trump-Monroe que incluye, además del dominio extractivista de los recursos naturales estratégicos, el control estricto de los flujos migratorios desde el sur; operaciones militares en el Caribe y Pacífico contra el narcotráfico y crimen organizado; e impedir que China, Rusia e Irán —consideradas potencias rivales— expandan su influencia económica, militar y tecnológica en la región. Con este corolario se tira al traste la cooperación multilateral.
Pero no es solo el petróleo venezolano que está en el foco del interés nacional estadounidense. Le preocupa el futuro del dólar como moneda de reserva mundial y la consecuente pérdida del dominio de su sector financiero. ¿Cuáles son las razones del temor a la pérdida de hegemonía del dólar? ¿Desde cuándo data la hegemonía del dólar y del sistema financiero norteamericano?
El acuerdo de Breton Woods y la hegemonía del dólar
Empecemos respondiendo la segunda pregunta. En julio de 1944 se creó el Sistema Monetario de Bretton Woods y entró en operación tras la segunda Guerra Mundial, luego de la ratificación del convenido constitutivo del FMI y del Banco Mundial en 1947, instituciones creadas como parte de este sistema monetario. Se estableció que el dólar sea la única moneda directamente convertible en Oro a una tasa fija ($35 la onza), mientras las otras monedas se fijaban al dólar, relación que podía ajustarse en casos de crisis de balanza de pagos. Con el tipo de cambio fijo dólar-oro, el dólar aparecía como «oro mundial» o «moneda de reserva mundial» respaldada indirectamente por el oro. En otras palabras, era un sistema de patrón de cambio-oro hibrido, donde el oro respaldaba indirectamente las monedas de los otros países a través del dólar, generando estabilidad y confianza para el comercio. Los bancos centrales de los otros países podían mantener sus reservas en dólares como si fueran oro porque existía libre convertibilidad. El Sistema Monetario de Bretton Woods convirtió así al país estadounidense en el banquero del mundo.
En consecuencia, el funcionamiento continuo de este sistema monetario y la perdurabilidad del orden mundial creado por él, dependía de la estabilidad del dólar estadounidense. El sistema monetario colapsó en la década de 1970. El 15 de agosto de 1971 el presidente Nixon decretó la inconvertibilidad del dólar en oro, debido a la presión devaluatoria del dólar por la demanda creciente de oro. Desde entonces, la imposibilidad de convertir dólares en oro, marcó el fin de los tipos de cambio fijos dando paso a tipos de cambio flotantes. En 1973, el FMI dejó de apoyar los controles al movimiento internacional de capitales, iniciando así su apoyo a la libre movilidad. Simultáneamente se produjeron las crisis del petróleo (1973-1974 y 1979)[1] que elevaron sustancialmente sus precios dando fin al periodo de petróleo barato y generando estancamiento económico con inflación en gran parte del mundo. Terminó de este modo el periodo de crecimiento sostenido (1946-1973) conocido como el Golden Age, con petróleo barato y tipo de cambio fijo dólar-oro con libre convertibilidad. La consecuente preocupación por la seguridad energética dio lugar a un cambio en la geopolítica energética, reconfigurándose, por ejemplo, la relación de Estados Unidos con Arabia Saudita. Pero, la otra cara de esta preocupación era cómo mantener la hegemonía del dólar y del sector financiero estadounidense.
El Sistema Monetario Petrodólar: continuidad de la hegemonía del dólar
¿Por qué el dólar mantuvo su hegemonía internacional después de la crisis del Sistema Monetario de Bretton Woods? ¿por qué Estados Unidos seguía como banquero internacional? Ni el tamaño de la economía estadunidense ni su sistema financiero con mercados de capitales (y de deuda) profundos y líquidos era condición suficiente para que otros países y sus bancos centrales siguieran manteniendo sus reservas en dólares, cuando se eliminó el tipo de cambio fijo dólar-oro y la libre convertibilidad. El dólar perdió su carácter de «oro mundial», ya no había condiciones para que el dólar continue como moneda de reserva mundial porque ya no tenía el respaldo indirecto del oro.
Fue clave el acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita en 1974, para estabilizar el dólar luego de la caída del sistema de Bretton Woods y de la crisis del petróleo de 1973. Se creó así el Petrodólar: Arabia Saudita vendería petróleo solo en dólares a cambio, por parte de Estados Unidos, de armamento y protección. El acuerdo se expandió a otros países de la OPEP o productores de petróleo, asegurando la venta del crudo en dólares, con lo cual se impulsó la demanda masiva de esta divisa a nivel mundial, manteniendo y consolidando su hegemonía como moneda de reserva mundial. El Petrodólar reemplazó al oro como patrón de valor y permitió a Estados Unidos mantener el dominio sobre el comercio internacional. En otras palabras, el Petrodólar no es una moneda aparte, «sino un sistema monetario global donde el petróleo se cotiza y se paga exclusivamente en dólares estadounidenses, creando una demanda constante y artificial del dólar, y fortaleciendo a Estados Unidos al obligar a otros países a mantener reservas en dólares para comprar crudo, reciclando los excedentes en la economía estadounidense».
Los países petroleros empezaron acumular ingentes cantidades de dólares (petrodólares) que luego invertían en bonos, acciones y activos tangibles en Estados Unidos y otros países, impactando en los mercados financieros. El Petrodólar se convirtió así en la institución clave del nuevo sistema monetario internacional que surgió después de la crisis del sistema de Bretton Woods y en el periodo posterior al Golden Age.
El sistema del Petrodólar generó el llamado «privilegio exorbitante»[2] o ventajas económicas y financieras que Estados Unidos obtenía por tener el dólar como principal moneda de reserva mundial. De acuerdo con este sistema, la demanda global de dólares como moneda de reserva le permitía a los Estados Unidos crear o imprimir dólares, financiarse a bajo costo, mantener déficits comerciales persistentes y emitir deuda en su propia moneda.
Estados Unidos podría mantener déficits comerciales persistentes, sin problemas de sostenibilidad o de crisis de balanza de pagos, pues los países extranjeros reinvertían sus dólares en bonos y otros activos estadounidenses. Esto creó un proceso repetitivo y autosostenido en la economía mundial: cuando Estados Unidos registra un déficit comercial (importa más de lo que exporta), los países extranjeros reciben dólares como pago por sus exportaciones y estos dólares los reinvierten en bonos y activos estadounidenses. Esta reinversión financia nuevamente el déficit de Estados Unidos porque este país puede seguir gastando más de lo que produce. En resumen, se crea un ciclo que se retroalimenta: el déficit comercial de Estados Unidos genera dólares en el exterior que regresan como inversión a los Estados Unidos, y esto permite que el déficit continue.
Se puede decir entonces que el acuerdo de 1974 hizo que el dólar no perdiera la hegemonía que tenía con el Sistema Monetario de Bretton Woods y que Estados Unidos continuara como el banquero internacional. Además, su sistema financiero ya contaba con el sistema de transferencias u órdenes de pago seguras entre bancos SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication) creado en 1973 en Bruselas.
El privilegio que le otorgaba tener el dólar, demandado fuertemente, como reserva mundial, le permitía a Estados Unidos gastar por encima de sus ingresos sin sufrir una crisis de balanza de pagos y, consecuentemente, tener una capacidad de endeudamiento que no la tendría si el dólar no fuera moneda de reserva global. El Petrodólar se convirtió así en un pilar fundamental del nuevo sistema monetario internacional surgido después de la crisis del sistema de Bretton Woods. Al reemplazar al oro como patrón de valor, el Petrodólar le permitió a Estados Unidos mantener su dominio sobre el comercio internacional.
En consecuencia, el nuevo orden monetario internacional basado en el Petrodólar solo entraría en una crisis total con la erosión de la propia institución del Petrodólar, con lo cual se socavaría notablemente la hegemonía del dólar como moneda de reserva global, depreciándose, y generando inflación y elevación de las tasas de interés. El costo del financiamiento de los déficits, fiscal y comercial, de los Estados Unidos, se elevaría, provocando una crisis de su deuda que hoy representa el 124% de su PBI de $31.826 billones (trillion en inglés).
Pero, la eliminación del Petrodólar y la pérdida de hegemonía del dólar, solo pueden ocurrir gradualmente, como un proceso.
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(*) Economista Ph. D. Profesor de la PUCP
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[1] Las crisis del petróleo ocurrieron en 1973-1974 (por embargo petrolero de la —Organización de Países Exportadores de Petróleo-OPEP— contra países que apoyaron a Israel en la Guerra del Yom Kippur, entre ellos Estados Unidos y sus aliados de Europa Occidental, causando escasez y cuadruplicando precios de 3 dólares por barril a 12 dólares) y en 1979 (por la Revolución Iraní de 1978 y derrocamiento del Sha, provocando una segunda gran subida de precios. La crisis se agrava con el inicio de la guerra entre Irak e Irán en 1980. La inestabilidad en la región provocó una drástica reducción en la producción mundial de crudo, lo que triplicó los precios entre 1978 y 1981).
[2] Este término, acuñado por el exministro francés Valéry Giscard d'Estaing en los años 60, describe cómo EE. UU. puede "importar" bienes y servicios pagando con su propia moneda, que otros países aceptan y acumulan, mientras el resto del mundo debe producir para obtener esos dólares.
