Nada más dañino para la democracia que los golpistas; aquellos que siempre al acecho llaman a romperla o violentarla en supuesta defensa de la misma democracia. Ella es deseable si les favorece no cuando pierden. Tienen miles de razones para debilitarla, desacreditarla, presentarla como desechable, carente de gobernabilidad y ajena a la cultura nacional y, repiten, que solo puede ser rescatada y defendida por ellos aun violando los propios preceptos democráticos. La democracia a su criterio solo puede existir gracias a su autoridad, a su MANO DURA, a su autoritarismo, a su dictadura.