Cuando cayó la dictadura de Fujimori y Montesinos, diecisiete años atrás, tuvimos la esperanza de que un tiempo nuevo podría estarse abriendo en el Perú. Al menos el cumplimiento de la promesa de las transiciones democráticas de respeto a los derechos humanos y liberad política para los ciudadanos que diera condiciones para que nuestro pueblo recuperara los derechos sociales conculcados. Nos equivocamos.


