Cuando el Consejo Nacional Electoral de Venezuela decidió que las elecciones presidenciales se celebraran el 28 de julio el principal objetivo fue evitar que la contienda coincidiera con el proceso electoral vigente en los Estados Unidos y que concluirá el martes 5 de noviembre.
Más aún si, como indican la mayoría de las encuestas, quien resulte triunfante sea Donald Trump, probablemente el mayor enemigo del gobierno bolivariano en sus dos décadas y media de historia.