Nuestros jóvenes representan la posibilidad de alcanzar un futuro más justo, igualitario y con un mayor desarrollo económico. Sin embargo, se necesita que el Estado atienda activamente sus necesidades, para lo cual resulta indispensable trabajar para mejorar la situación en la que hoy se encuentran y convertir su potencial en factores de cambio para nuestro país de cara al bicentenario. Pero, para ello se requiere que cuenten con una educación de calidad, equitativa e inclusiva, y facilitar su inserción laboral.


