Y eso es lo que está pasando desde hace varios años con los sucesivos gobiernos, que no solo les tiembla la mano, sino hacen lo indecible para re-interpretar la ley y cuando no resulta entonces apelan a la conciencia, tal como lo hizo la ministra Sasieta, de quienes se supone tienen obligación y, sobre todo, dependen asuntos tan vitales como la salud, la vida, la educación, la seguridad entre otros temas fundamentales.
