Lionel Messi se toca el pecho del lado del corazón y mira hacia arriba. La imagen es parte de un mural homenaje al ídolo argentino pintada después del campeonato mundial que ganó en Qatar. Está en un barrio popular de casas bajas en Mendoza, la cuarta ciudad más grande del país.
La gloria de Messi contrasta con las caras adustas de la gente del lugar, habitado por familias de trabajadores precarizados, informales o desocupados, uno más de entre los miles de conglomerados de este tipo que son los más golpeados por la extensa crisis que vive Argentina.