El juez supremo Cesar Hinostroza Pariachi ha sido recluido en una prisión española. Llego burlando el control de fronteras de Huaquillas, Tumbes, fugando el 7 de octubre con un pasaporte normal. El avión que lo trajo desde Guayaquil, pasó por Holanda y Paris se detuvo en Madrid. A las horas el “jefe de los cuellos blancos” pidió asilo político en una comisaria madrileña. Y, en la primera noche, durmió en su casa familiar, situada en un barrio mesocrático de la capital española. El curso de su solicitud de asilo tuvo patas cortas.

