Conocí a Evo Morales durante en una visita que hice, conjuntamente con Allan Wagner cuando era Secretario General de la CAN, a La Paz en el 2005. En esos años Evo o “Hermano Evo”, como le decían y le dicen sus seguidores, era ya toda una figura central de la política. Diputado en ese momento, ya era un fuerte aspirante a la presidencia. En esa conversación, nos dijo unas palabras que hasta ahora repito y que resumen, con un poco de rudeza, el significado de la política: “en este país, alguien tiene que perder”.