El Perú no está polarizado por casualidad. La fractura social, política y territorial que divide a los peruanos es el resultado de una modernización incompleta, una democracia de baja calidad, partidos convertidos en franquicias electorales, un Estado ausente y un modelo económico que exhibe cifras macroeconómicas “ordenadas” mientras millones de ciudadanos sobreviven en la precariedad, la informalidad y el abandono.

