Las reformas políticas en nuestro país son necesarias, pero también se debe proponer actuaciones desde la sociedad civil en diversos campos, entre ellos, el económico, atendiendo al marco global y local, sin caer en el autismo político.
Estando en una época de globalización asimétrica, con persistencia de la pobreza y las desigualdades, el desafío de las nuevas tecnologías, la digitalización y el reto del desarrollo sostenible; cabe sugerir propuestas para articular una economía ética que ayude a crear buenas sociedades.