Carlos Bedoya
No se trata solo de aumentar el número de parlamentarias y llegar al 50-50 o más, aunque este sea el efecto más visible y por cierto muy justo de la paridad y la alternancia mujer-hombre u hombre-mujer en la conformación de las listas para el Congreso. Es claro que la cantidad importa a la hora de medir la participación política de la mujer, pero hay un aspecto oculto en este tipo de reformas.
