Achorados, trasnochados y despistados los políticos del bicentenario

Por: 

Rudecindo Vega Carreazo

Otro problema nacional en nuestro Perú es la política y los políticos sin rumbo, agravado por la pérdida de objetivos e ideología que procuran el bien común y remplazado por intereses particulares que buscan hacerse de la representación ciudadana; las definiciones políticas de liberal, conservador, socialcristiano, socialdemócrata, socialista, comunista están en extinción; inclusive las genéricas alusiones de derecha, izquierda y centro son confusas y anacrónicas, no caben solas, para entenderlas van con descalificación añadida: Derecha Bruta y Achorada (DBA), Izquierda Bruta y Trasnochada (IBT) y Centro Bruto y Despistado (CBD). Nuestra política y políticos se definen no por afirmación de pensamiento y propuestas sino por insulto al adversario, han acuñado términos cargados de discriminación y desprecio: caviares, terrucos, tibios, porkis, fujis. La ideología política sabe a paleontología como las alusiones a nuestras extremidades saben a arqueología, nuestra política actual, que tragedia, es el triunfo de la lengua sobre el cerebro, de la vista sobre la visión, del insulto sobre la idea, de la descalificación sobre la propuesta.

Los pensadores e ideólogos cedieron paso no sólo a los brutos que ya es demasiado, sino a los que, además, son achorados (maleados, insolentes, forajidos), trasnochados (anticuados, anacrónicos, descoloridos, pasados de moda) y despistados (desorientados, perdidos, desubicados, desconcertados); los formadores doctrinarios entrenados en el pensamiento propio y del adversario han cedido paso a especialistas del insulto, injuria y agravio; los líderes son remplazados por los malosos, deslenguados y cabecillas. El maravilloso debate de ideas es remplazado por el “espectáculo” del insulto más osado y grito más elevado.  La lucha política sin ideas ni propuesta se reduce a quien insulta más en lugar de quien piensa y propone mejor. La academia y escuelas han sido reemplazadas por las redes y los militantes por troles. Indigno, deshonroso e irresponsable es dejar el futuro del país en manos de esos políticos; amor al Perú y responsabilidad ciudadana debe ser corregir este problema nacional.

La derecha política pensante, no siempre dirigente, ha sido jubilada y retirada por mercantilistas y criminales de la política, el último partido ideológico y doctrinario, el PPC, perdió su inscripción luego de un largo canibalismo interno. AP nunca tuvo una ideología (a pesar de los esfuerzos de Francisco Miro Quesada Cantuarias por elaborarla), es una frase “el Perú como doctrina” y su nombre un motivo; su líder Fernando Belaunde llegó, mediante elecciones, dos veces al gobierno; hoy, es un remedo de su gloria, copado por un cardumen de pirañas (no niños) que se venden al mejor postor. El APRA enterró su ideología fundacional de izquierda hace décadas, la reemplazo por una “malagua acomodaticia” y perdió su inscripción envuelta en denuncias de corrupción, pleitos dirigenciales y luego del suicidio de su líder; volverá a inscribirse, aunque, el peso de su pasado es más grande que su futuro. 

El Fujimorismo, personalismo sin doctrina, es fiel expresión de que el “vivo”, “pendejo”, “corrupto” puede “meternos la yuca” toda la vida, con su pregón antidemocrático, populista y mercantilista; y son la fuerza nacional más viva, han creado las dos corrientes políticas más fuertes en el Perú: el fujimorismo y el anti fujimorismo. Renovación Popular es el ultramontanismo, más que el opus dei, llevado a la política, su prédica conservadora y mercantilista poco tiene de liberal, va convertirse en el heredero político ideológico, técnico empresarial del PPC. Avanza País es solo un vientre de alquiler que perdurara mientras dure la merced conductiva pagada por su líder. La derecha esta huérfana de pensamiento y líderes, solo tiene individualidades que se disputan la gloria entra ellos y ante sus adversarios. Sus errores políticos y agresividad han servido para endilgarles la descalificación de DBA. Nuestro Perú necesita, con urgencia, una derecha pensante y dirigente, con un proyecto nacional.

La izquierda padece sus males crónicos de siempre, divisionismo liderado por iluminados, descabezamiento de sus líderes juveniles y anquilosamiento de sus ideas; agravadas por su lento y real alejamiento del movimiento popular, la desorientación causada por la caída del muro de Berlín y la asunción del capitalismo de estado en China y Rusia. Muchos partidos desaparecieron, los nuevos con inscripción son producto del esfuerzo individual de sus líderes regionales, Perú libre es reciente y Juntos por el Perú está por desaparecer; existen, vivitos y coleando, muchos partidos informales de izquierda, carentes de inscripción, que mantienen activo al movimiento popular y al soñado espíritu de cambio social; muchas propuestas fundacionales son anacrónicas y descolocadas de la realidad actual por lo que se le aplica el mote de IBT. 

La masa gris de la izquierda fue suplantada por un gris y pobre desempeño de sus líderes en los niveles de gobierno que les toco liderar. Sin ideas ni propuestas, con reivindicaciones anacrónicas y trasnochadas y su crónico divisionismo a flor de piel su futuro es poco alentador. 

Otra izquierda, pensante y moderada, que ha recreado su pensamiento con banderas ambientales, defensa de la pluriculturalidad y grupos sociales minoritarios, la democracia y el estado de derecho, tildada de “caviar”, aún no se libra de sus males crónicos que le impide articular una propuesta nueva que tanta falta hace en nuestro Perú.

El centro en el Perú es un refugio más que una opción sincera, las viejas construcciones eclécticas, de integrar sólo lo bueno y conveniente de todo lado, también han desparecido del escenario político; hoy ni siquiera se entiende ese esfuerzo y el centro político es un conjunto de individualidades (más que ideas) que no encajan o son desechadas de otras organizaciones. Es un estado gaseoso que permite todo y casi todo, puede expandirse, crecer y llegar al gobierno más que a otros, pero también, sin propuestas programáticas claras es un obstáculo al crecimiento y desarrollo del país que exige solidez para enrumbar. 

El Perú no está mejor porque sus gobiernos han adoptado, cual pilotos automáticos, ese estado gaseoso de gobernar con lo que hay más que con lo que se debe; el continuismo de centro como pereza mental y gubernamental nos ha dotado de una escandalosa mediocridad que festejamos como increíbles logros. El Perú requiere construir una real y pensada propuesta de centro democrático también, éste necesita organizarse, identificar propuestas y potenciar sus propios líderes si desea contribuir al desarrollo del país.

Reto peruano es abordar seriamente el problema nacional de la política y sus políticos, no para repletarlos de ideología sino de pensamientos y propuestas; necesitamos estadistas, líderes y dirigentes que recuperen ideas y el sentido de país, dejando de lado a los achorados, trasnochados, despistados que priorizando su propio interés se rigen por el insulto y la descalificación sin criterio. Recuperando ideas, podemos dialogar, con dialogo podemos concertar y con concertación, sin duda, podemos y debemos ser un mejor Perú.