Nuevo orden internacional: dos procesos simultáneos en marcha
Ricardo Soberón
La política exterior de Trump muestra un imperialismo desbocado, sin límites, que va más allá de América Latina. EE. UU se ha convertido bajo la administración Trump, en la mayor amenaza global en búsqueda desesperada por negocios y recursos estratégicos1. De tal modo que la denominada “Doctrina Donroe” y el denominado Corolario Trump no son sino un apéndice de su estrategia mayor de controlar el mundo de enemigos, rivales. Y cuando no puede con ellos, llega a importantes niveles de transacción y negociación.


A pesar de que la recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional resguarda principalmente sus intereses en el hemisferio occidental, EE, UU mantiene sus presupuestos de defensa, sus intereses geoestratégicos, el alcance de sus principales plataformas militares urbi et orbi. Sus sistemas de alerta y defensa, su arsenal nuclear sus capacidades satelitales, su poderío naval, siguen proyectadas a controlar el mundo a su antojo, bajo la premisa de proyección de poder militar donde y cuando quisiera. A nivel político, podemos decir que los niveles de injerencia política, económica, y militar de Washington, no admiten límites legales alguno, como lo acaba de demostrar las elecciones en Honduras.
El descrédito del sistema multilateral mejor representado por el sistema de la ONU -que se reafirma con el reciente retiro de EE. UU de 66 agencias del sistema- es la mejor muestra que Trump desea reemplazar a Guterrez en el manejo discrecional de los asuntos globales, pero no por la idea del consenso, sino el de la coerción máxima. La Carta de la ONU y la posición del secretario general, han pasado a un segundo plano. Trump y su equipo no necesitan ni la ONU ni la propia OTAN para realizar sus intereses.
¿Entonces, que escenario estamos viviendo? En la otra orilla del globo, se conforman nuevas realidades que debilitan la idea de un unilateralismo norteamericano. China ha reducido las brechas tecnológicas, económicas y militares, pese a que no las ha puesto a prueba. Rusia está logrando sostener sus principios estratégicos: no permitir la expansión de la OTAN en Ucrania. Se producen, acercamientos más consistentes y frecuentes a nivel político, militar estratégico y económico entre China, Rusia, Corea del Norte, India e Irán, en el marco de BRICs plus, lo que hace pensar que lo que en realidad está ocurriendo son dos procesos de transición simultáneos en los dos extremos del mundo; uno de intento de mantener un statu quo, y otro de construcción de una nueva arquitectura. Lo que pareciera estar ocurriendo es una redistribución de las zonas de influencia en el globo: Asia Oriental para China, Europa Oriental para la Federación Rusa y EE. UU mantiene su hegemonía sobre América Latina, como lo confirman las amenazas contra Colombia, México, Cuba y hasta Groenlandia. Vistas, así las cosas, vale la pena hacer una pregunta:
¿Cuál puede o debe ser la actitud de los otros contendores mayores y menores a la hegemonía de EE. UU? Hablo no solamente de China, Rusia, la Unión Europea, Australia, India, sino también de Brasil México, la comunidad árabe y africana, q pueden tener de distinta forma y modo reservas o críticas a la desaparición del derecho internacional, tal como lo conocimos en el siglo XX. De hecho, es valioso el proceso de concreción de la plataforma BRICs pero me parece que avanza muy despacio respecto del impulso de Trump.
Me parece que la respuesta natural será de acercamiento de los diversos actores según sea la agenda de la que se trate para poder afrontar la voracidad norteamericana por tomar el control de los temas de la agenda mundial. Para ello es necesario identificar aquellos principios, intereses, prioridades en materia política, económica, comercial y social:


Veamos el caso de América Latina y las posibilidades de establecer un mínimo común en materia de política exterior, que recoja lo mejor de la Doctrina Estrada, Drago y otros principios esenciales planteados por Porras Barrenechea, García Bedoya, Ulloa Sotomayor, García Bedoya, entre otros.
¿Qué posibilidad real tenemos de pasar de un patio trasero a ser un mediano actor con voz propia en los asuntos internacionales? Los actores que han conservado algún nivel de autonomía, aunque de forma independiente uno con el otro, son las posiciones de Brasil y de México. Aunque ambos se encuentran en distinta posición respecto de EE: UU, pueden establecer los mínimos colectivos indispensables a nivel hemisférico (no injerencia, zona de paz, respeto a los DDHH, no agresión).
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1 Reconstrucción de Ucrania y Gaza, el manejo en el largo plazo de las mayores reservas petroleras del planeta ubicadas en el Orinoco y las costas venezolanas, el acceso al agua dulce y la biodiversidad de ls Amazonía sudamericana, el acceso a tierras raras, 60 minerales críticos y rutas de transporte en el Ártico (Groenlandia)
