El primer año de gobierno de Castillo deja la certeza que no podemos esperar nada de su desgobierno ni del tránsfuga congreso, con ellos, en el mejor de los casos seguiremos en la degradación diaria de la vida misma y en el peor de los casos en una gran incertidumbre gubernamental y el deterioro de un futuro mejor. La estabilidad de nuestro mal presidente depende del nefasto congreso y la estabilidad de este pésimo congreso depende del nefasto gobierno también.