La pobreza analítica - contextual de los economistas fujimoristas y neoliberales afines

Por: 

Germán Alarco - Universidad del Pacífico

Este 7 de junio todos los peruanos tenemos la obligación de elegir entre una, otra opción y la no deseable de anular o votar en blanco. Desafortunadamente, el pacto corrupto en el Congreso de la República, liderado por Fuerza Popular, promovió la proliferación de partidos políticos y la dispersión extrema del voto. Las dos fuerzas que compiten por la preferencia ciudadana solo sumaron poco menos del 20% del total de electores y poco más del 29% de los votos hábiles. Por otra parte, como en otras oportunidades, algunos tendremos que elegir con el criterio del mal menor, lejos de nuestras opciones de la primera vuelta.

Una evaluación integral para tomar esta decisión debería considerar los probables o posibles impactos a corto y mediano plazo. Las esferas para considerar serían sus efectos en términos sociales, políticos y económicos. Otra forma sería considerar tres conjuntos de factores: i) las calidades, capacidades, trayectoria y potencialidades del candidato; ii) la lógica, coherencia, impactos y viabilidad del programa y las propuestas; iii) la trayectoria del partido político y del equipo de gobierno.

Lo político y social

Fuerza Popular, en una evaluación sencilla, saldría peor evaluado en cuanto a los posibles o probables impactos en el ámbito social y político basándonos en su trayectoria pasada y reciente. La no aceptación de los resultados electorales previos, la afectación del equilibrio entre los poderes del Estado, las vacancias presidenciales, la captura y amenazas a las instituciones autónomas, la concentración de poder en alianza con los poderes económicos, entre otros, que configurarían un régimen autoritario que podría afectar los derechos individuales y hasta los derechos humanos. 

En lo social, surgen interrogantes: ¿a si ellos podrían contribuir a reducir las elevadas desigualdades efectivas y percibidas por los ciudadanos? ¿a mejorar nuestra cohesión social? ¿a contribuir a superar las serias fracturas que nos dividen? ¿a superar la desintegración, descomposición social, violencia y corrupción que nos asola?  o ¿simplemente ofrecen más orden por la fuerza que por el consenso? 

La economía fujimorista

La estrategia fujimorista en lo económico sería seguir con el mismo modelo de crecimiento económico actual sin ajuste o corrección alguna. Uno basado en el sector primario exportador, en particular de la gran minería, y de servicios caracterizado por el chorreo o dádivas para los sectores, regiones y localidades de bajos ingresos más abandonadas del país. Asimismo, donde el motor del crecimiento estaría, como ellos afirman, en la inversión privada incentivada desde el Estado. 

Al respecto, persisten muchas dudas: ¿si las virtuales mayores tasas de crecimiento económico podrían reducir y eliminar la pobreza? ¿si se pudiera generar desarrollo económico y por tanto mayores oportunidades para todos? ¿si se pudiese superar la fragmentación de los mercados laborales? ¿si se pudiera ampliar y mejorar la prestación de los servicios públicos con el aumento exclusivo de la recaudación tributaria a propósito del hipotético mayor crecimiento económico?  

Objetivo

El objetivo de esta nota es la de transparentar los supuestos, axiomas (proposiciones que se aceptan como verdaderas sin necesidad de demostración) y las narrativas de los economistas fujimoristas y neoliberales afines que están detrás de la propuesta de política fujimorista.  Lo anterior, más que discutir y comparar escenarios probables o posibles a propósito de un gobierno de Fuerza Popular.
Nuestra perspectiva es que estos colegas han construido en sus mentes un mundo irreal sobre el cual diseñan e implantan políticas desde arriba, pero que están fuera de contexto; una réplica alejada de la realidad, donde sus propuestas no nos llevarían a buen término y más bien ahondarían muchas de las brechas existentes. El resultado final posible podría ser el desborde social, segmentación y mayores relegados, mayor heterogeneidad estructural, colapso o problemas ambientales y a la formación continua de burbujas en los precios de los activos, entre otros desajustes.

Neoliberalismo  

Desafortunadamente la mayoría de los economistas fujimoristas son neoliberales. Ellos ideológicamente creen en menos Estado o un Estado al servicio del mercado. El mercado que procesa información, proporciona señales y como expresión material de la libertad de todos los agentes económicos olvidando que no todos somos iguales por diferencias de origen y debido a que las oportunidades nunca fueron iguales para todos. 

Asimismo, reafirman la superioridad técnica, moral y lógica de lo privado sobre lo público, por lo que si fuera posible todos los servicios públicos deberían ser proporcionados por empresas particulares. Al respecto, se olvidan de que segmentos importantes de la población no tienen la capacidad de pago para acceder y contratar tales servicios. 

Antidemócratas y maniqueos

Al partir de la concepción de que la economía se divide entre la economía positiva (lo que es) y la normativa (lo que debe ser) establecen una clara división entre los economistas, convirtiéndolos en sectarios, maniqueos y soberbios. Tienen en general una visión dicotómica:  ellos creen que están entre lo que hacen los mejores diagnósticos, que son dueños de la verdad absoluta mientras que los otros están mal o equivocados sin matiz alguno. 

Asimismo, por ser parte de la tradición de la economía neoclásica y de todas las escuelas más modernas alineadas a dicha perspectiva, en la mayoría de los casos no dialogan, solo tratan de imponer sus ideas partiendo de esquemas simplistas. La naturaleza disque técnica de la realidad y de sus propuestas los coloca por encima y no al lado de la sociedad. Su mejor espacio para trabajar son naturalmente los gobiernos autoritarios (por eso su afinidad con el fujimorismo) o las dictaduras como la de Pinochet en Chile. 

Confundidos

Guiados por la ideología del mercado absoluto soslayan la importancia del planeamiento estratégico y el análisis prospectivo que se aplica a nivel de todas las empresas, organismos y gobiernos. Efectivamente, hay que superar esa visión dirigista y absoluta de antaño, por otra que lo combine con el establecimiento de señales del mercado. 
La estrategia exportadora de la China con políticas estructurales previas y la planeada depreciación del yuan en los años noventa fue un buen ejemplo del planeamiento estratégico y señales de mercado. Una previa fue la de Corea del Sur con la denominada estrategia de los precios equivocados reseñada por A. Amsden (1989). 

Ventajas competitivas dinámicas

Por otra parte, estos economistas insisten en las ventajas comparativas estáticas y por tal razón el énfasis se ubica en los sectores extractivos tradicionales como la minería. Omiten la importancia de impulsar tanto a los sectores extractivos como la diversificación productiva con base a las ventajas comparativas dinámicas y la creación de clusters, que en muchos de los casos son promovidos y apoyados desde el

Estado

En la misma dirección tienen casi siempre una mirada economicista de la realidad; se centran en la situación actual olvidando como se gestaron los hechos, y tampoco intervienen factores explicativos de otras disciplinas. Son antisistémicos. Un ejemplo, de este fenómeno es el análisis de Petroperú, olvidando que ellos mismos (los fujimoristas) desde los años noventa fraccionaron, debilitaron y saquearon la empresa. Luego la mayoría de los sucesivos ministros de economía y finanzas, y de energía y minas continuaron en esta tarea y a la cual se sumó algunos errores cometidos desde el interior de la empresa.

Competencia perfecta y fines

Al ser una derivación de la teoría neoclásica los economistas neoliberales creen que las diferentes economías del mundo operan en competencia perfecta, donde nadie tiene poder sobre las cantidades y precios; están equivocados. Se olvidan de que la competencia es un proceso, más que una estructura fija en el tiempo. La presencia de competencia imperfecta (con monopolios, oligopolios y competencia oligopolista y monopsonios) es la forma más común en muchas partes del mundo, a la par de mayores márgenes de ganancia y de una mayor concentración de la riqueza e ingresos. 

El análisis de los diversos mercados en el Perú refleja claramente que la competencia imperfecta es la estructura más usual. Asimismo, estos economistas no analizan a profundidad como interactúan en nuestro país los mercados formales, informales e ilegales, más allá de tratarse como anexos o realidades complementarias. Por otra parte, muchas veces se confunden convirtiendo los objetivos instrumentales como los equilibrios en las finanzas públicas, de la balanza de pagos o del mercado monetario en fines en si mismo. Al respecto, son relevantes pero objetivo final de los economistas es procurar la mejora sostenida y sostenible del bienestar de toda la población.

Cortos de vista 

Para los economistas fujimoristas y neoliberales afines no hay problemas estructurales en la economía peruana. Se olvidan de que las exportaciones predominantes de los sectores extractivos tienen elevada intensidad de capital y por tanto generan poco empleo directo e indirecto; asimismo de que estas tienen reducidos encadenamientos de empleo y producción hacia los otros sectores productivos internos. También soslayan la importancia de la heterogeneidad estructural y como está desafortunadamente se va a ampliando en el tiempo.

Omiten que los márgenes de intermediación financiera son entre el segundo y tercer lugar más altos de América Latina después de Brasil y compitiendo con Paraguay. Y que estos generan sobrecostos a las personas y empresas en el país. Asimismo, soslayan tanto los gastos adicionales que se generan por los problemas en la infraestructura y en las cadenas logísticas, como desaprovechar la ventaja de tener gas natural respecto de utilizar como energético el petróleo y sus derivados.

En la misma dirección desatienden la necesaria contribución de los mercados de capitales, de valores y el sistema financiero con relación a la ampliación y mejora de la infraestructura y de la capacidad productiva. Para ellos, la presencia de una elevada propensión a importar, y concentración del ingreso que reducen el multiplicador del gasto, la demanda, producción y empleo no son relevantes a la par que olvidan que la primera se produce por la política cambiaria y una apertura comercial asimétrica e indiscriminada. 

Narrativas conservadoras

Los economistas fujimoristas y neoliberales afines, con apoyo de muchos de los medios de comunicación y algunos organismos nacionales e internacionales repiten algunas mentiras o medias verdades sobre la economía. La lista es larga, comenzando con que la mayor desregulación en el mercado laboral y la reducción de derechos de los trabajadores son los medios para generar empleo. Asimismo, para ellos las elevadas desigualdades económicas no importan; solo en el mejor de los casos la reducción de la pobreza, a diferencia de lo que señala el Foro Económico Mundial.

Un lugar común de estos economistas es que la única fuente explicativa del crecimiento económico es la inversión privada y en particular la del sector extractivo o de otros factores del lado de la oferta. Asimismo, se relieva el rol de la predictibilidad del gobierno por encima de políticas activas y recursos. Se insiste en que el problema del gobierno es exclusivamente de calidad del gasto público, cuando de acuerdo con la OCDE hay una clara insuficiencia de ingresos públicos de alrededor de 5% del PBI cuando nos comparamos con el promedio regional y de nuestros vecinos (US$ 15,000 millones).

Colofón

Son muchos los temas que nos ha faltado mencionar como suponer erróneamente racionalidad, neutralidad, igualdad de poderes de los diferentes agentes económicos, entre otros, que hacen que los modelos tradicionales de los economistas fujimoristas y neoliberales afines no funcionen o no lo hagan como ellos pretenden. 

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