La dictadura de los impopulares

Por: 

Julio Schiappa

Un golpe de estado avanza en Perú apoyado en la desobediencia abierta del ex Canciller y el ministro de Defensa-renunciantes vía RPP- que dijeron que su discrepancia con el presidente Balcázar se basa en que la compra de los aviones F16 Block 7 que anunciaron “consolida una alianza estratégica con EEUU en el campo militar, económica y política con la potencia más importante de esta parte del mundo”.

El ex de Defensa, en lenguaje más cachaco por RPP, dijo una piedra más grande “el acuerdo de compra expresa un alineamiento geopolítico con EEUU”. 70 años de No Alineamiento del Perú, que ha permitido relaciones económicas con China, Asia, Europa y Latino América, para cambiarlas con el camino más directo al abismo de Milei y Noboa. Cero desarrollo humano, cero soberanía, cero industrializaciones de materias primas, cero educación y salud pública, el programa cero que practican los firmantes del Pacto con Trump hace algunas semanas.

Falso fraude, verdadera conspiración por el poder

Las falsas acusaciones de fraude y el golpe a la ONPE, son orquestados con éxito por el Pacto del Congreso gracias a una nueva estructura del poder, que a pesar de haber sido purgada sigue gobernando el país. Ahora FP y RN controlan parcialmente el Senado y pueden controlar la Cámara de Diputados si pactan alianzas con algunas fuerzas de centro. Made in Peru, bienvenidos a un nuevo modelo de gobierno: la autocratizacion del Legislativo. Porki con 12% y Keiko con 17% planean gobernar el Perú. Si el pueblo no se los impide.

El fenómeno de la autocratización legislativa

La teoría política clásica suele advertirnos contra el "hombre fuerte", ese líder mesiánico que, apoyado en las masas, decide cerrar el Parlamento y gobernar por decreto. Sin embargo, el fenómeno que atraviesa el Perú contemporáneo, analizado profundamente por el politólogo Omar Coronel, nos presenta una realidad mucho más compleja y alarmante: una autocratización que no nace del fervor popular, sino de los pasillos de un Congreso profundamente impopular.

Históricamente, los procesos de erosión democrática en América Latina han sido en los Ejecutivos. Desde el fujimorismo de los noventa hasta el chavismo, el patrón era claro: un presidente con alta aprobación asalta las instituciones. No obstante, el caso peruano actual rompe el molde. Aquí, la democracia no está siendo desmantelada por un líder carismático, sino por una coalición legislativa que sobrevive a pesar de tener niveles de rechazo ciudadano que superan el 90%.

Este proceso se define como "autocratización legislativa". En lugar de tanques en las calles, el arma principal es el "voto por insistencia" y la reforma constitucional exprés. El objetivo es el mismo: la captura institucional. Al capturar el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y buscar el control de los organismos electorales (JNE y ONPE), el Legislativo anula los frenos y contrapesos indispensables para la República.

¿Por qué no funciona la protesta?

Una de las preguntas más punzantes de la investigación de Coronel es por qué, ante un atropello tan evidente y una impopularidad tan alta, la resistencia ciudadana no ha logrado revertir el proceso. La respuesta reside en una combinación de factores internos y externos.

Primero, la captura institucional ha sido tan profunda que las vías legales de resistencia están bloqueadas. Cuando las instituciones que deben proteger al ciudadano están alineadas con quienes ejercen el poder, la sensación de indefensión desactiva la movilización.

Segundo, la fragmentación de la oposición. El Perú padece una "torre de Babel" de identidades políticas negativas. Los movimientos sociales están divididos por rencores ideológicos, desconfianzas regionales y una ausencia de liderazgo unificador. Las marchas de 2023 y 2024 mostraron que, aunque hay descontento, no hay una estructura política capaz de canalizar esa rabia en un cambio real.

El silencio del mundo

Un factor determinante es el cambio en el escenario internacional. En el pasado, crisis similares en el Perú activaron la Carta Democrática de la OEA o generaron una presión diplomática asfixiante. Hoy, el mundo es distinto. La polarización global y el repliegue de las democracias occidentales han creado un entorno "permisivo". Mientras el gobierno mantenga ciertas formas procedimentales y garantice estabilidad para los flujos de inversión, la comunidad internacional parece dispuesta a mirar hacia otro lado, permitiendo que la erosión democrática continúe sin costos diplomáticos significativos.

Conclusión: El riesgo del precedente

El peligro del modelo peruano es que ofrece un manual de instrucciones para otros regímenes en la región: no se necesita ser popular para ser autoritario; solo se necesita controlar los votos necesarios en el Parlamento para capturar las instituciones de control. Si la resistencia sigue fallando por su fragmentación, el Perú podría consolidar un modelo de "autoritarismo legislativo" que redefina la inestabilidad política en el siglo XXI. La democracia peruana no está muriendo por un golpe súbito, sino por una lenta asfixia legislativa ante la mirada de una ciudadanía agotada y una comunidad internacional indiferente.

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