La pregunta es actual y acuciante. El ciudadano constata día a día, especialmente en este tiempo de campaña electoral, que la vida política carece de ideas y que, peor aún, parece no necesitarlas. Desde los años noventa, tiempos del fujimorismo, se disoció a la política del pensamiento, al mismo tiempo que se la degradaba conscientemente. En consecuencia, se dio forma a una sociedad despolitizada, iletrada, y darwinianamente competitiva.