Los millones de la corrupción que faltan recuperar

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El hábeas corpus a favor de Nadine Heredia que impide que se le investigue por los US$ 216 mil que recibió en sus cuentas entre el 2005 y 2009, trae a la mente el dinero de la corrupción que algunas exautoridades y personajes siniestros deben al país.
 
El mayor deudor sigue siendo Vladimiro Montesinos, quien durante el régimen fujimorista hizo y deshizo con los recursos del Estado con la anuencia del expresidente Fujimori que purga condena en la Dinoes y cuya hija Keiko, que también disfrutó del dinero de la corrupción, ahora quiere ser presidenta del Perú.

Según cifras de la procuraduría anticorrupción, Montesinos debe al Estado nada menos que 549 millones 679,845 soles. Entre los que más deben al Estado figuran Juan Valencia Rosas, testaferro de Vladimiro Montesinos, con S/.154 millones 349,800; seguido por Juvenal Mendivil Dávila, primo hermano de la cónyuge de Valencia con 149 millones 998,879 soles.
 
María Trinidad Becerra, esposa de Montesinos, debe 148 millones 695,997 soles; y el ex empresario televisivo José Enrique Crousillat, tiene una deuda con el Estado de 79 millones 983,410 soles.

En el ranking de los mayores deudores por corrupción, José Francisco Crousillat aparece en la sexta casilla con una deuda de 79 millones 814,387; seguido por Humberto Rosas Bonuccelli, ex jefe nominal del ex Servicio de Inteligencia Nacional, con 35 millones 257,811.
 
El exministro del Interior fujimorista, José Villanueva Ruesta figura con una deuda de 33 millones 821,974 soles; y el excomandante de la FAP, Elesvan Bello, por 31 millones 729,941.

En esta lista no puede faltar Alberto Fujimori, el responsable político del saqueo al Estado durante su hegemonía en el poder. El exmandatario tiene una deuda de 27 millones 460,216 soles aún no pagados.
 
EL SILENCIO DE KEIKO
 
Los principales deudores por dinero de la corrupción amasaron su fortuna en el régimen fujimorista y al respecto Keiko Fujimori, quien fue primera dama de su padre ante la separación de Susana Higuchi, no se ha manifestado pese a que es candidata a la presidencia.
 
El silencio de Keiko contrasta con la locuacidad de sus congresistas, quienes levantaban la voz para exigir la captura de Martín Belaunde Lossio, pero callaban cuando alguien les pedía que hagan lo mismo para exigir la captura de los prófugos del régimen fujimorista, entre ellos los tíos de Keiko Fujimori (Rosa, Juana y Víctor Aritomi), quienes afrontan dos procesos de peculado agravado y enriquecimiento ilícito por el desvío de dinero donado de la ONG Apenkai y Aken. Ellos están a buen recaudo en Japón, disfrutando de la fortuna que lograron hacer en el régimen de Alberto Fujimori.
 
Cuando se habla del dinero de la corrupción no se puede obviar el origen del dinero que gasta Keiko Fujimori en su campaña y el ritmo de vida que lleva, más aún si no tiene trabajo conocido ni actividad empresarial que sustente sus gastos.
 
Para justificar en parte sus gastos, los voceros de Keiko Fujimori han asegurado que recibe 54 mil nuevos soles mensuales (19 mil 926 dólares) por los aportes del 10% de los sueldos de los 36 congresistas que conforman la bancada fujimorista, monto que resulta insuficiente para los gastos de la campaña que viene realizando.
 
Un tema que hasta la fecha no puede responder Keiko Fujimori tiene que ver con los gastos de sus estudios en el extranjero y el de sus hermanos Hiro, Sachi y Kenyi. Más aún si Alberto Fujimori no cobró ni un centavo de los US$ 80 mil que le correspondió como sueldo, de acuerdo con informe de los abogados Carlos Rivera Paz y Antonio Salazar García, del Instituto de Defensa Legal (IDL).
 
Keiko Fujimori dijo el 10 de enero del 2001 ante la Comisión Waisman que su padre le daba en la mano y en efectivo, en Palacio de Gobierno, el dinero para pagar sus estudios y los de sus hermanos. Convertida en candidata presidencial, la hija mayor del ex Jefe del Estado arguye que Alberto Fujimori financió los estudios en Norteamérica con los US$ 660 mil de la venta de una propiedad inmueble en Surco.
 
Sin embargo, Rivera y Salazar recuerdan que dicha operación inmobiliaria se produjo a fines de 1999, cuando Keiko e Hiro ya habían terminado sus respectivas carreras. Además, el movimiento bancario de Sachi y Kenyi demuestra que el dinero que les dio su progenitor no se destinó a las cuentas de las universidades donde se graduaron. Keiko aun tiene mucho que explicar al respecto.
 
Si bien es cierto que hay una deuda de la corrupción que ha sido individualizada, el monto real que ha perdido el Estado producto de las malas prácticas gubernamentales durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) llega a 6 mil millones de dólares, según información de la procuraduría anticorrupción. El Estado tiene como tarea pendiente recuperar los millones de la corrupción.

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