Alejandro Narváez Liceras (*)
Cuando un Estado empieza a reorganizar en bloques su principal activo energético, contratar consultoras y estudios para rediseñarlo, y hablar de sostenibilidad sin discutir soberanía, no está salvando una empresa. Está redefiniendo, quizá sin querer decirlo de frente, qué parte del Perú no seguirá siendo realmente del Perú.
