Alejandro Narváez Liceras (*)
Más allá de las cifras, este episodio subraya una cuestión estructural clave: ¿qué tanto deben intervenir el banco central para manipular el tipo de cambio, y en qué momento estas intervenciones dejan de ser un instrumento prudente de política y se convierten en un gasto con efectos de mediano plazo no claramente justificados?
