Sobrevivir sin petróleo

Por: 

Ariela Ruiz Caro*

En su cruzada por controlar el mundo y destrozar los mecanismos de la gobernanza internacional creada después de la Segunda Guerra Mundial, Donald Trump tiene la puntería puesta en Irán y al mundo en vilo. En la región se ha propueto asfixiar a Cuba sin compasión.

A fines de enero el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a los bienes y servicios procedentes de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba, argumentando que la ayuda a la isla “constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. Hasta antes del secuestro de Nicolás Maduro, el petróleo consumido por Cuba provenía fundamentalmente de México y de Venezuela.

Sin los envíos regulares de Venezuela, México intentó suplir el faltante. Pero las presiones de Trump al gobierno mexicano dieron lugar a que la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) tuviera que suspender un embarque programado para el mes de enero a la isla, lo que ha incrementado los cortes eléctricos, que podrían generar problemas humanitarios sin precedentes. 

Venezuela

El giro de la orientación política del gobierno presidido por Delcy Rodríguez, quien gobierna con una pistola apuntándole en la sien, ha dado lugar a la suspensión de los envíos de petróleo a Cuba y a abrir su sector petrolero, tal como exige el presidente Trump. La presidenta encargada promulgó  el jueves 29 de enero la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos inmediatamente después de que fuera aprobada, por unanimidad, en la Asamblea Nacional. Rodríguez dijo estar “de verdad demasiado emocionada” y que “en esta ley está la impronta del comandante Chávez (…) y la visión del futuro del presidente Nicolás Maduro”. Curiosamente, la medida fue calificada como "un gran paso" por Marco Rubio.

La reforma revierte cambios sustantivos introducidos en 2006 por el entonces presidente Hugo Chávez para aumentar la participación estatal en la renta petrolera, que en su momento permitió importantes avances sociales, como proyectos masivos de construcción de viviendas y las denominadas “misiones” en salud, educación, entre otros. La ley permitirá a las compañías privadas comercializar el petróleo, que estaba reservado para el Estado, e introduce la posibilidad de que los conflictos puedan ser resueltos "mediante mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes". Es decir, se vuelve al redil del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), una institución del grupo Banco Mundial que facilita la resolución de disputas entre Estados e inversionistas extranjeros.

Lo más grave, según expertos como Carlos Mendoza Pottellá, es que se violan los artículos 150, 151  y 302 de la Constitución, se deja a la Asamblea Nacional sin capacidad de dirimir en este ámbito, como una suerte de testigo inerme, y se atenta contra la soberanía del país. Así lo señaló Mendoza en la conferencia “Venezuela: ¿botín petrolero?”, impartida en el Centro de Estudios para la Democracia Socialista (CEDES). Mendoza considera que la ley de hidrocarburos, recientemente modificada, tomaba en cuenta que Venezuela no podía desarrollar por sí sola sus recursos petroleros, por lo que permitía perfectamente negociar con empresas privadas sin violar la Constitución. Los cambios realizados, según el mismo experto, “nos están convirtiendo en un nuevo estado de Estados Unidos o en una colonia bajo el mando del Emperador Donald Trump y el Capitán General Marco Rubio”.

Promulgada la ley para su entrada en vigor, la Presidenta confirmó diálogos con Donald Trump y Marco Rubio, para profundizar los vínculos binacionales. El Departamento del Tesoro emitió una licencia general que suprime las sanciones impuestas a algunas transacciones comerciales con petróleo venezolano, lo que permitirá a las petroleras estadounidenses operar en ese territorio. 

Paralelamente a estos hechos, el secretario de Estado defendió la operación militar para arrestar a Nicolás Maduro ante la comisión de relaciones exteriores del Congreso estadounidense con el argumento de que se eliminó una gran amenaza para la seguridad nacional en el hemisferio. Rubio informó sobre el acuerdo al que se llegó con el gobierno venezolano sobre el petróleo sancionado que no podía salir de Venezuela y señaló: “Les permitiremos transportarlo a precios de mercado, no con el descuento que obtenía China. A cambio, los fondos obtenidos se depositarán en una cuenta que supervisaremos, para que ese dinero se gaste en beneficio del pueblo venezolano”. Se trata de un mecanismo de corto plazo que permite satisfacer las necesidades del pueblo a través de un proceso en el que cada mes presentarán un presupuesto con los requerimientos de financiación. “Nosotros les indicaremos por adelantado para qué no se puede utilizar ese dinero”. Agregó que las autoridades venezolanas se han mostrado muy cooperativos en este sentido y se han comprometido a utilizar una parte sustancial de esos fondos para comprar medicamentos y equipos directamente a Estados Unidos. 

Como si el gobierno venezolano tuviera actualmente la potestad para decidir el destino de su petróleo, el canciller Yván Gil rechazó la orden ejecutiva emitida por Trump el día anterior, en la que anuncia la imposición de aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. En un comunicado señaló que "cualquier medida que limite o condicione el intercambio de bienes y servicios, así como la libertad de los Estados para decidir soberanamente a sus socios comerciales, constituye una violación del derecho internacional y de los principios fundamentales que rigen el comercio global”. Tiene toda la razón. Pero el gobierno avala lo que él mismo denuncia.

El secretario del Departamento de Energía, Chris Wright, ha señalado que Estados Unidos controlará la venta de petróleo de Venezuela. El petróleo se transportará en buques de almacenamiento directamente a los muelles de descarga en Estados Unidos por tiempo indefinido y se depositará el dinero que resulte de esas transacciones en cuentas controladas por Washington. Como si no bastara, el Vicepresidente J.D. Vance señaló que Venezuela solo podrá vender su petróleo si beneficia a los intereses de Estados Unidos.

México

Desde que Donald Trump asumió la presidencia hace un año, las presiones del gobierno estadounidense a Claudia Sheinbaum, en particular las referidas a la intervención del Ejército en territorio mexicano para combatir el narcotráfico, se agudizan. A pesar de este contexto, el gobierno mexicano aumentó el envío de petróleo a Cuba bajo el manto de la doctrina Estrada y de su Constitución. Esto, junto con la contratación de maestros y médicos cubanos en México, irritaba profundamente al presidente estadounidense desde hacía varios meses. 

El 26 de enero la agencia Bloomberg informó que Pemex, que tenía previsto enviar un cargamento de petróleo a Cuba en enero, retiró la carga de su calendario sin que se supiera la causa. Días antes, la agencia Reuters había informado que el gobierno mexicano estaba analizando si seguiría enviando petróleo a Cuba ante los crecientes temores de represalias de Estados Unidos. La presidenta Sheinbaum tuvo que dar explicaciones y dijo que se trataba de una transacción de Pemex, empresa autónoma que toma decisiones sin su participación. Sin embargo, confirmó que el crudo mexicano ya no llegaría a Cuba, “al menos por ahora”. Y advirtió sobre una crisis humanitaria de gran envergadura que podría afectar directamente a hospitales, suministro de alimentos y otros servicios básicos del pueblo cubano, a la par que anunció que su gobierno buscará distintas alternativas para “ayudar de manera humanitaria al pueblo cubano que atraviesa un momento difícil en línea con lo que ha sido históricamente nuestra tradición de solidaridad y respeto internacional”. 

La presidenta mexicana había instruido a la Secretaría de Relaciones Exteriores  a entablar contacto inmediato con el gobierno estadounidense, con el objetivo de conocer con precisión los alcances del decreto publicado por Trump pues había que “impedir una crisis humanitaria para el pueblo cubano”. Buenas intenciones de la Presidenta pero Trump dice que Cuba representa una amenaza extraordinaria para su seguridad nacional y Marco Rubio tiene como obsesión, desde hace años, terminar con el gobierno cubano, en el poder por seis décadas. Con la suspensión de las exportaciones de petróleo de México a la isla el gobierno estadounidense tiene el camino allanado para acentuar la asfixia del pueblo cubano e incrementar su malestar.

Cabe señalar que si bien los envíos de petróleo continúan suspendidos ayer la Secretaría de Marina de México informó que el envío ayuda humanitaria a Cuba, a través de dos buques de apoyo logístico de la Armada mexicana que zarparon del puerto Veracruz con una carga de más de 814 toneladas de víveres destinados a la población civil de la isla.

Las nuevas circunstancias del gobierno de Venezuela, con presencia militar estadounidense frente a sus costas, han dado lugar a que este acepte la condición de Estados Unidos de definir con qué países Venezuela no puede comerciar. Asimismo, las presiones y amenazas crecientes de Trump a la presidenta mexicana para suspender el suministro de petróleo a ese país colocan al gobierno y al pueblo cubano en una situación extremadamente vulnerable. Como si se tratara de fichas de algún juego de mesa, Trump se regocija y ha dicho que, “tras el cerrojazo energético de Venezuela”, Cuba estará a punto de caer. Y Marco Rubio ha señalado que “si estuviera en La Habana, estaría preocupado, aunque fuera un poco”. El corolario Trump de la doctrina Monroe marca el camino para tomar posesión del hemisferio, lo que está logrando eficazmente con el silencio cómplice de los gobiernos de la región y la mayoría de sus organizaciones sociales y de sus instituciones académicas.

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* Esta nota es parte del artículo “Cuba: el nuevo objetivo del gobierno Estadounidense” en MIRA feminismo y democracia, americas.org