Venezuela, ni dictadura mafiosa ni colonia gringa
Rudecindo Vega Carreazo
Sudamérica, hace más de 200 años, se independizó de España y Portugal, dejó de ser colonia, los virreinatos existentes dieron origen a estados y países independientes, vivimos tres siglos sumidos en dependencia, explotación y dominación europea, las luchas por nuestra independencia fueran múltiples, largas, duras, heroicas. Venezuela fue el primer país de América del Sur en declarar su independencia (05/julio/1811) y apoyó a los restantes. Simón Bolívar, el libertador, fue su gran líder. 215 años después (03/enero/2026), es el primer país sudamericano invadido, controlado, administrado por EEUU. La potencia militar gringa había invadido países caribeños y centroamericanos, llegó hasta Panamá, nunca había pisoteado territorio sudamericano. La invasión militar estadounidense a Venezuela es una invasión a Sudamérica. En Venezuela nació nuestra independencia sudamericana, dejamos de ser colonias europeas, imposible avalar, que, con ella, se inicie una nueva invasión sub continental, un neocolonialismo estadounidense.

Ninguna dictadura es defendible, la masiva y permanente existencia de ellas a lo largo de nuestra historia, como repúblicas independientes, en todos nuestros países, nunca fue motivo para una intervención militar de ninguna potencia extranjera, los sudamericanos vencimos varios intentos. La dictadura chavista madurista es responsable de haber desgraciado Venezuela, de potencia petrolera y país en desarrollo haberlo sumido en la pobreza, ha provocado la mayor migración en la historia sudamericana, destruido la democracia y convertido su estado en una estructura mafiosa. Imposible defender un gobierno inútil, autoritario, corrupto, criminal. Es un problema venezolano, no pudieron resolverlo, la comunidad internacional poco apoyó, EEUU invadió. Derrocar un dictador no justifica una invasión, menos establecer una neo colonia, América del sur debe estar alerta.
La razón formal de la invasión yankee a Venezuela y Sudamérica es la captura del mafioso dictador Nicolás Maduro, las razones de fondo son geopolíticas: el control territorial, comercial y militar del mundo; los hidrocarburos de dicha potencia petrolera sudamericana y el riesgo de permitir un eje ajeno y de riesgo al dominio norte americano. EEUU, la potencia militar mundial, ya no es la principal potencia económica y comercial en el mundo, tampoco lo son su socios europeos o asiáticos, han sido desplazados por China e India aliados en Europa con potencias rivales como Rusia, en África con Sudáfrica y en América del Sur con Brasil el país más grande y fuerte; todos ellos unidos y reconocidos como los BRICS, un foro político económico que controla más del 40% del PBI mundial, integra el 51% de la población y a los países con mayor extensión territorial. Los BRICS, las economías emergentes, son un foro cada vez mayor, es un foro alternativo al G7, los países desarrollados integrados por EEUU, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, y Japón (más la Unión Europea).
El desplazamiento económico y comercial de EEUU y los G7 en aumento por los BRICS, replantea nuevas estrategias de control geopolítico, la bipolaridad del siglo XX explotó en una multipolaridad aún definición, donde los países en desarrollo somos piezas de ajedrez. En Sudamérica, a Brasil, fundador de los BRICS, se unió Bolivia, acaba de integrar a Colombia y Argentina esta como asociado. Venezuela, no fue admitida por oposición de Brasil (Lula), pese a la búsqueda permanente de Maduro de ingresar vía Rusia y China. Perú no integra los BRICS pero es aliado y eje del comercio chino, asiático, con América; el Puerto de Chancay en Lima, inaugurado el 2025 y; el anunciado Tren Bioceánico (Pacífico-Atlántico) aprobado entre China y Brasil cruzando Perú (sin invitar a Perú, atropellando nuestra soberanía) son ejemplos de ello. La expansión económica, mundial, de los BRICS, inevitable y aplastante, pretende ser controlada, por EEUU y los G7, mediante el poderío militar. El desenlace y definición de la multipolaridad nacerá del enfrentamiento económico, comercial y en consecuencia militar entre los BRICS y G7. Ese enfrentamiento, en Sudamérica ha eclipsado foros como la OEA, UNASUR, CELAC, ALBA, PACTO ANDINO, ALIANZA DEL PACÍFICO. Todos mudos ante la invasión a Venezuela. La geopolítica, es el tablero de ajedrez de las actuales guerras militares, económicas, comerciales, financieras, tecnológicas.
La invasión yanqui a Venezuela tiene sus razones en esta guerra geopolítica multipolar, el pretexto es la captura de Maduro más que el derrocamiento de la dictadura. Recordemos el “disgusto” de EEUU por la construcción del Puerto de Chancay con inversión China en Perú (dicho por Trump a Dina) y su desaprobación al Tren Bioceánico como mensajes que nos tocan. Está la reciente intervención de Trump en las elecciones argentinas amenazando quitarle apoyo al país si la oposición ganaba a Milei como otra injerencia. La centenaria dominación económica, comercial y financiera yanqui en Sudamérica está en retroceso, pone en riesgo su hegemonía y control en el hemisferio. EEUU no puede competir con los BRICS en el ámbito económico, intenta frenarlos geopolítica y militarmente. La intervención militar gringa en Sudamérica se concretó en Venezuela; la intervención económica y comercial, con el control de la explotación y comercialización del petróleo, también; la intervención política está en el mantenimiento del entorno gubernamental de la dictadura bajo administración suya. A los latinoamericanos nos corresponde defendernos de esta amenaza a nuestra independencia, librarnos de ese riesgo, ahora, antes que se extienda, antes que sea tarde.
Hace un siglo, en América Latina surgió un pensamiento propio de unidad latinoamericana y lucha contra el imperialismo gringo, José Vasconcelos en México y Haya de la Torre en Perú fueron estandartes de lo que se denominó la Alianza Popular Revolucionaria de América cuyos 5 postulados fueron: 1) Lucha contra el imperialismo Yanqui; 2) Por la unidad política de América Latina, 3) Nacionalización progresiva de tierras e industrias, 4) Internacionalización del canal de Panamá(en manos de estados unidos) y 5) Solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo. Esa impronta latinoamericana, no se recuerda o conoce, hasta el partido aprista que se creó para cumplirlo la ha abandonado.
Ceguera, mezquindad, poco amor por la patria grande es celebrar la violación a la independencia venezolana, la invasión de EEUU a territorio sudamericano bajo el argumento de capturar al dictador Maduro. Venezuela no merecía una dictadura mafiosa, tampoco merece ser colonia yanqui después de 2 siglos de independencia. Sudamérica no se merece el atropello de la potencia militar más grande del hemisferio, no puede vivir bajo amenaza de ser colonizada 200 años después de haber derrotado la dominación europea. Está bien celebrar el derrocamiento de un dictador no cediendo la independencia de un país. Puede celebrarse la captura de un tirano, pero no manteniendo su entorno dictatorial en el gobierno. Venezuela debe ser una república democrática libre, no una colonia gringa que mantiene la dictadura del chavismo madurismo. Ni dictadura mafiosa ni colonia gringa.
