El triunfo de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales en Colombia, es una excelente noticia. Un exguerrillero integrado a la democracia que logra ganar en lo que parecía un fortín de la derecha continental, reforzada la reacción colombiana además con la amplia presencia militar de los Estados Unidos y su inclusión extra continental (¿?) en la OTAN. Pero no se trata de un hecho aislado o de algún golpe de suerte.