Dos décadas después de convertirse en el primer presidente de origen obrero de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva reasumió el cargo este domingo con una serie de problemas urgentes a solucionar aún mayores que en aquel momento, según expertos.
A los 77 años de edad, ahora Lula enfrenta en el gobierno del mayor país de América Latina dificultades que el politólogo brasileño Maurício Santoro considera comparables a "bombas de tiempo", por su riesgo de virtual explosión si no lograse desactivarlas.
Habrá al menos cuatro para el nuevo presidente de Brasil: