La crisis peruana es rara, junto a la expresa cultura del odio, desprecio y menosprecio, existe un silenciado, pero no silencioso conflicto dentro del estado. Hay estamentos, instituciones y niveles de gobierno en abierto conflicto con el gobierno nacional, el estado peruano está rajado. Hay gobiernos regionales que han pedido la renuncia de Dina Boluarte y el adelanto de elecciones al 2023, otros piden además asamblea constituyente y, algunos, han propuesto desatinadamente la disolución del congreso, libertad y reposición de Pedro Castillo.