Ensimismados en su burbuja y desconectados de la realidad, el gobierno chileno y la élite política y económica no vislumbraron la catastrófica derrota que la ciudadanía le infligió en las urnas la semana pasada, en la elección de los 155 delegados de la Convención Constituyente que redactará una nueva Constitución. Los partidos de derecha agrupados en la lista “Vamos por Chile” no alcanzaron ni siquiera el tercio de votos, que les hubiera permitido ejercer el veto a los contenidos del texto. Apenas obtuvieron 37 escaños que representan el 23% de los votos.
