En una gesta histórica, y con una participación masiva en medio de la pandemia, la ciudadanía chilena ha expresado su rotundo rechazo a la actual Constitución, promulgada en 1980, durante la dictadura presidida por el general Augusto Pinochet (1973-1990). Casi 79% de los electores aprobaron su modificación y, un porcentaje similar, optó para que la nueva Constitución sea redactada por un Convenio Constituyente —cuyos delegados representados en igual número por hombres y mujeres— serán elegidos el 11 de abril del próximo año y tendrán un plazo máximo de once meses para concluirla.