Como en otras épocas de triste recordación, la devaluación del sol vuelve a aparecer en nuestra vida cotidiana. La baja de los precios de las materias primas impacta en nuestra principal actividad exportadora, que es la minería, y finalmente también lo hace en las finanzas mundiales, produciéndose la depreciación de la moneda nacional. Nuestro modelo exportador de materias primas sin valor agregado no tiene defensas. Los tiempos de las vacas gordas no sirvieron para diversificar la actividad productiva y hoy estamos pagando por ello.
